Washington, 10 mar (EFE).- La activista dominicana de ascendencia haitiana Sonia Pierre, recibió hoy el Premio Internacional a las Mujeres con Coraje de la mano de la primera dama de EEUU, Michelle Obama, y de la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
Pierre, fundadora y presidenta del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (MUDHA), fue galardonada en una emotiva ceremonia junto a otras nueve destacadas activistas de Afganistán, Chipre, Irán, Kenia, Corea del Sur, Sri Lanka, Siria y de Zimbabue.
Pierre ha sido premiada por su lucha para terminar con la discriminación en su país de origen y los abusos de los derechos humanos de dominicanos de ascendencia haitiana.
Al acto asistió también la actriz Reese Whiterspoon, embajadora de la Fundación Avon, que otorgó 1,2 millones de dólares a un nuevo proyecto para acabar con la violencia contra las mujeres y otros 500.000 dólares al fondo de Clinton para el liderazgo de la mujer.
En la ceremonia, Clinton elogió la dedicación de Pierre por defender la causa de la justicia social, enfrentarse a la explotación y la discriminación, defender la dignidad de descendientes haitianos en la República Dominicana y por ayudar a comunidades marginadas a decidir su propio futuro.
"Hoy, una vez más, honramos a mujeres de todo el mundo que han soportado situaciones de aislamiento y de intimidación, violencia y encarcelamiento, y muchas de ellas han arriesgado sus vidas por la causa de la justicia, libertad y la igualdad de derechos para todas las personas", dijo Clinton.
"Sus historias nos recuerdan cuánto trabajo nos queda por hacer antes de que los derechos y la dignidad de todos los ciudadanos, independientemente de dónde sean o de dónde vengan, sean respetados por los gobiernos de todo el mundo", agregó.
Pero, subrayó, las mujeres galardonadas "nos demuestran que el cambio es posible".
Por su parte, Michelle Obama, alabó a las galardonadas por no haber escogido caminos más fáciles en sus vidas.
"Podrían haber optado por agachar sus cabezas y callar su boca. Podrían haber rebajado sus aspiraciones para cumplir las expectaciones de otros y aceptado un sitio al margen y en la sombra. Pero en su lugar han decidido defender algo en lo que creen y han soñado con ello. Decidieron pronunciar cosas que nadie más diría y arriesgarse cuando nadie más lo haría", señaló.
En declaraciones a Efe, Pierre -que ya recibió en 2006 el prestigioso Premio Robert F, Kennedy de los Derechos Humanos- dijo que el galardón "tiene un significado extraordinario" para ella y su fundación.
"Significa un apoyo a nuestro trabajo, un reconocimiento al sacrificio de nuestras familias (..), que viven situaciones de tensión cada vez que somos amenazadas o ahora que se nos está amenazando con retirarnos la nacionalidad dominicana", dijo.
Esta dominicana ha recibido críticas del Gobierno de su país, el hostigamiento de empresarios y hasta amenazas de muerte, desde que fue arrestada a sus trece años al ser la portavoz de una protesta de cortadores de caña de azúcar en su pueblo de trabajadores inmigrantes, Villa Altagracia, donde nació en 1963.
Desde entonces, se ha entregado a la defensa de los derechos humanos como la educación, la salud, la vivienda y las condiciones laborales dignas que se niegan a "ciudadanos sin estado".
Según MUDHA, unos 200.000 hijos de inmigrantes haitianos nacidos en la República Dominicana carecen de documentos de identidad.
La falta de un documento no sólo priva a las personas de ascendencia haitiana de los derechos a un nombre y una nacionalidad, sino también de derechos humanos cruciales como el acceso al sistema de salud pública y al de la red nacional de educación, la posibilidad de casarse, de poseer una casa, disfrutar de protección jurídica y conseguir ciertos trabajos inaccesibles por su condición.
Estas personas viven en un limbo legal al poder ser deportadas a Haití en cualquier momento, donde se enfrentarían al mismo problema de falta de papeles, ya que no han nacido en ese país.
"Espero que el Estado dominicano y las autoridades no continúen con esta política, la política que excluye a una población que es tan dominicana como cualquier otro dominicano descendiente", afirmó.
Para Pierre, aquellos que alegan cuestiones históricas para mantener esta discriminación están equivocados porque "somos dos pueblos hermanos", algo que se vio en el esfuerzo humanitario desplegado por la República Dominicana en Haití tras el terremoto.
"El Gobierno se convirtió de alguna manera en un defensor del derecho a la vida en Haití", dijo, para agregar que espera que las autoridades "hayan captado este mensaje" y cambien su política.
Agregó que habrá personas que no recibirán su premio con "beneplácito" y que es consciente de que siempre habrá quien la critique, pero eso sólo la anima a seguir trabajando.
"Cada vez que un niño dominicano ya no puede ir a la escuela, terminar su bachillerato, cada vez que una joven no puede entrar en la universidad, eso me anima para seguir trabajando", dijo.